Millenium People (J.G. Ballard)
- Rubén Hernández
- 16 mar
- 3 min de lectura

Ballard, J. G. (2004). Millennium people. HarperCollins UK.
Si Fight Club es la novela que imagina, para la Generación X, el levantamiento de la clase media trabajadora contra el sistema, Millennium People (Ballard, 2004) ensaya una hipótesis similar para la clase media acomodada. En ambas historias observamos el conflicto a través de los ojos de un hombre blanco, profesionista y con educación universitaria. Así mismo, en ambos trabajos surgen cultos a la personalidad cuyo fin último es provocar un cambio social mediante el terrorismo y la violencia. También comparten la presencia de personajes femeninos relativamente complejos que empujan al protagonista hacia su decisión final. En el plano narrativo, las dos convergen en un giro decisivo durante el tercer acto, entre el narrador y el líder mesiánico, que involucra al lector en el dilema moral central del personaje principal y abre la puerta a la catarsis en el largo plazo.
Sin embargo, al comparar ambas obras, las diferencias resultan más reveladoras que las coincidencias. Aunque los dos autores trabajan con elementos similares, les dan sentido de maneras muy distintas. En Millennium People, Ballard narra desde la perspectiva del psicólogo David Markham, un observador que termina converso cuando comprende la lógica de la revuelta creciendo a su alrededor mientras investiga la muerte de su exesposa. El ideólogo que articula ese movimiento es el pediatra Richard Gould, quien, a diferencia de Tyler Durden en Fight Club, no dirige la rebelión contra el poder político o corporativo, sino contra los espacios simbólicos de la clase media acomodada: tiendas de video, escuelas privadas, galerías de arte. Estos blancos parecen triviales frente a instituciones financieras, pero no lo son porque forman el entramado simbólico que genera el sentido de seguridad. La seguridad es el valor más representativo de esa clase social, manteniéndola dispuesta a comportarse pacíficamente y a cumplir el rol que le asigna el "contrato social".
Por lo tanto, la violencia cumple funciones distintas en ambas obras. Tyler Durden busca herir el sistema financiero porque lo considera la columna vertebral del orden económico y social. Su cambio será impuesto: estén o no de acuerdo las masas, el colapso de esa estructura material devolvería la convivencia a un estado primal desde el cual reorganizar la sociedad según valores y roles propios de una vida sin propiedad privada ni crédito, donde los instintos de supervicencia, representados en la obra de Palahniuk por monólogos de cacería y aforimos que rechazan la posesión material, son centrales en la vida del grupo y el individuo. En contraste, Gould propone una violencia que conserva la estructura material porque reconoce su utilidad. Su apuesta es otra:si el comportamiento humano está condicionado psicológicamente, basta con intervenir en ese plano para desestabilizar el orden. No es casual que Ballard utilice la profesión de David Markham como un espejo temático de esa idea. Personalmente encuentro más interesante, aunque menos cómica, la batalla simbólica que propone Ballard. El mito de la clase media construido sobre una matriz de espacios me parece más potente dramáticamente que la destrucción del sistema financiero.



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