Sirviendo al público
- Rubén Hernández
- 29 ene
- 2 min de lectura
Lecciones incómodas desde EE.UU.

La verdad es que nos quejamos constantemente de lo intrusivos y abusivos que pueden ser los estadounidenses en términos socioculturales. En lo personal, evito incluso las escalas en sus aeropuertos como una pequeña protesta contra el trato en sus aduanas. Sin embargo, también vale la pena hacer propaganda de las cosas que sí les funcionan. Algunas son francamente ejemplares y no nos vendría mal tomarlas en cuenta como referencia. Esta, en particular, me pareció digna de mención.
Recientemente leí una nota en el Fox News que capturó mi atención: “Wal-Mart Drops Lawsuit Over Health-Care Reimbursement”. En resumen, la noticia narra la tragedia de Deborah Shank, una mujer que quedó incapacitada y con una pérdida de memoria severa tras ser embestida por un camión. Tras ser indemnizada por la compañía de transporte, el seguro médico de su empleador (Walmart) intentó cobrarle un reembolso de aproximadamente cuatrocientos mil dólares. El argumento: si ella ya había recibido una compensación por el accidente, la empresa no debía cubrir sus gastos hospitalarios.
Esta figura legal se conoce como subrogación. No dudo que, en ciertos contextos, tenga sentido; por algo fue creada. Pero aplicarlo en este contexto resultó atroz: hablamos de una mujer sin memoria, inválida y sin posibilidad real de reconstruir su vida. ¿De verdad tiene sentido aplicar la ley con esa frialdad? ¿No tiene ella más derecho a conservar ese dinero para vivir con dignidad que una megacorporación que generó más de once mil millones de dólares en 2007 (cerca de $1.3 millones por hora)?
Finalmente, la Suprema Corte de los Estados Unidos desestimó la pretensión de Walmart. No lo hicieron por simple piedad ante la situación de la señora Shank, sino por una razón sistémica: permitir este abuso abriría la puerta para que otras compañías replicaran la práctica, erosionando la seguridad social de los trabajadores. Me resulta admirable cuando el sistema legal estadounidense nos confronta con procesos eficientes que priorizan el bien común. Es ahí donde se percibe la existencia de verdaderos servidores públicos,
Me gusta pensar que, a veces, el sistema legal estadounidense nos confronta con leyes y procesos eficientes que llegan a una conclusión por el bien común. Casos como este dejan claro que todavía existen personas que entienden y honran el título de Servidor Público, una de nuestras carencias más profundas y urgentes en México.
Texto publicado originalmente el 04 de Abril de 2008. Versión editada.



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